Las Obras de Conservación de Agua y Suelos, OCAS, son herramientas muy necesarias: zanjas de infiltración, microterrazas, canales de desviación, diques, coberturas vegetales y otras prácticas que ayudan a controlar la erosión, retener sedimentos y mejorar la infiltración. En Chile, muchas de estas obras se financian y ejecutan como prácticas tipificadas, con dimensiones y costos previamente establecidos.

El problema no son las OCAS. El problema es creer que construir algunas obras aisladas equivale a restaurar el funcionamiento hidrológico de un territorio.
Un Paisaje de Retención de Aguas, PRA, comienza con preguntas más amplias: ¿de dónde viene el agua?, ¿por dónde se mueve?, ¿dónde adquiere velocidad?, ¿dónde puede dispersarse?, ¿dónde conviene infiltrarla?, ¿dónde podemos acumular más metros cúbicos con menos movimiento de tierra?, ¿cómo se conectan los rebalses?, ¿cómo integramos caminos, cultivos, parques, bosques, viviendas y espacios comunitarios?
Por eso decimos que:
Las OCAS son obras genéricas.
Los PRA son sistemas integrados a sus territorios.
El Nuevo Paradigma del Agua es la visión que orienta esos sistemas.
Un PRA bien diseñado puede ser más duradero, gestionar mayores volúmenes, necesitar menos reparaciones repetitivas y generar muchas más funciones. No solamente controla erosión: busca recuperar humedad profunda, alimentar vegetación, recargar el paisaje, apoyar la producción, crear hábitat, reducir riesgos y fortalecer a las comunidades.
Water Stories, plantea los paisajes de retención descentralizada como sistemas que combinan restauración de suelos, revegetación, terrazas, cuerpos de agua, infiltración y recuperación del ciclo local del agua.
¿Por qué normalmente llegamos solamente a las OCAS? Porque es más fácil financiar y acreditar metros lineales de zanjas que medir la recuperación de una microcuenca. Porque las instituciones trabajan separadamente. Porque los proyectos son cortos. Porque faltan formación, monitoreo, coordinación y demostraciones locales.
El siguiente paso no es abandonar las OCAS, sino conectarlas dentro de planes maestros de agua, diseñados desde la cuenca, la ecología y los usos futuros del territorio.
Desde AguaTierra no queremos solamente construir obras para detener el agua. Queremos diseñar paisajes capaces de recibirla, retenerla, infiltrarla y convertirla en fertilidad, biodiversidad, resiliencia y bienestar.
¿Estamos preparados para pasar del control puntual de la erosión a la restauración integral del ciclo del agua?